Leer y escribir para blindarte en el mundo en el que mandarán los algoritmos
Ramón González Férriz firma un artículo en El Confidencial en el que señala que las familias con más recursos apuestan por una educación más clásica y humanista para sus hijos. ¿Por qué será?
Muy bueno el artículo de Ramón González Férriz en El Confidencial en el que advierte que las familias con recursos de las ciudades más avanzadas (Nueva York, Madrid...) ya no se afanan porque sus hijos sepan lo más de lo más en IA, programación, idiomas y el largo etcétera de habilidades que les garantizarían un futuro más seguro. Hoy esas mismas familias lo que quieren es que sus vástagos vuelvan a leer textos complejos, a escribir con un estilo propio y a hablar bien en público.
¿Quiere decir que quieren menos Python y más Sócrates? No, lo que quieren, como cualquier padre y madre, es que sus hijos estén blindados ante el mundo que viene. Y ese blindaje no va a llegar porque sepan más programación o porque den clases particulares de chino mandarín, sino por que sepan entender el mundo que les rodea.
Y, oh sorpresa, eso se consigue teniendo una visión más humanista que sólo te da una dieta cognitiva de buenas lecturas y conversaciones y un adiestramiento en el arte de escribir y en el de hablar en público. Para pensar, ¿no?
Te paso por aquí una de esas reflexiones de Férriz que merece una lectura reposada: "Buena parte de la nueva clase media alta madura ha construido su carrera abrazando el progreso tecnológico, pero hoy reconoce en privado que exponer a los hijos a las pantallas es algo que solo hacen las clases bajas —y los coles públicos, dicen avergonzados los más progresistas— y que, aunque sea mucho más costoso, hay que empeñarse en que los chavales lean libros y vayan al cine. Piensan, tras tres décadas de entusiasmo tecnológico, que la educación debe volver a los básicos. Paradójicamente, es una decisión influida por el propio mundo tecnológico."




Hola Juan Carlos, es algo que llevan haciendo mucho tiempo, primero fue alejarlos en educación de las pantallas y el paso natural es el que comentas. Parece que las pantallas ya tengan una presencia ineludible de la educación, primero como "canguro" y después como método para que "no molesten". Es una nueva commodity de la que deberíamos desprendernos y utilizarla de mejor manera.