Por qué Echenique dice lo que dice

El portavoz parlamentario de Podemos, Pablo Echenique, ejerce un papel muy agresivo y populista que le funciona

El portavoz parlamentario de  Podemos aspira a erigirse en conciencia crítica de la izquierda radical instalada ya en los palacios de invierno del poder, pero se ha quedado anclado en el papel de repartidor nacional de zascas para consumo interno de su parroquia. Pablo Echenique es un producto clásico de la política entendida como espectáculo. Mensajes simplones saturados de falsedades y medias verdades de saldo y un aire de superioridad moral propio de los que están obsesionados con repartir carnés de pureza ideológica. Echenique no se siente cómodo trajinando pactos en el Parlamento, sino desplegando su moralina de todo a cien en los 280 caracteres que le deja Twitter. Desde su atalaya tuitera, este activista reparte a diestro y a más diestro con su inapelable detector de fachas, totalitarios y corruptos. Y como todos los iluminados, lo hace desde la convicción de que encabeza una lucha contra todos los malvados de este país, que a juzgar por su agresividad verbal, son muchos y terriblemente poderosos. Un populista de manual. Y las cosas como son: incansable.